jueves, 22 de octubre de 2009

Faro de la tarde.

Canción a los ancestros americanos.

En el cuerpo de tu danza
se hunde la tarde.
Y tus hijos sueñan lugares soles,
volcanes,
siglos,
serpientes,
cuervos,
anillos.
Porque los que desandan
manos de melodía
abren el pecho de tu canción.
Y beben noche, barro y rocío
en un día de eternidad,
aunque a veces
tu voz se adormece en una mañana clara
y sin viento.

M.J.